RIESGOS DE LA DESHIDRATACIÓN

La deshidratación es un tema que de una manera u otra siempre dependerá de factores externos que al no reconocerse fácilmente o a tiempo, pueden acarrear posibles riesgos que terminarían aumentando el nivel de deshidratación en una persona.

Como se menciona anteriormente, la hidratación es un tema complejo en el que la misma cantidad de líquidos que una persona toma al día, no es necesariamente la misma para otra, ya sea por su complexión física, sexo o en sí por la edad que este sujeto llegase a tener, es decir que cuando se presenta la deshidratación es igual de importante tener en cuenta los tipos de riesgos que pueden aparecer, según el contexto de una persona adulta.

CONDICIÓN AMBIENTAL: 

Se trata de los cambios en el clima, que, aunque ya las personas estén acostumbradas tiene repercusiones sobre la deshidratación. Por ejemplo, cuando la temperatura se encuentra demasiado cálida y el ambiente está húmedo el riesgo de deshidratación aumenta, ya que la humedad en el ambiente evita la evaporación del sudor, dando como resultado una regulación de la temperatura corporal a medias.

ADULTOS MAYORES: 

Con el paso de los años la capacidad de reserva de líquidos va disminuyendo, haciendo que el poder conservar agua en el cuerpo sea un poco más difícil, en algunos casos la percepción de sed se hace menos precisa, evitando regular la hidratación de nuestros cuerpos a tiempo y teniendo como un factor de riesgo el deshidratarnos sin si quiera notarlo.

ENFERMEDADES CRÓNICAS: 

Una de las más relevantes es la diabetes no tratada ya que suele aumentar el riesgo de deshidratación, sin embargo, enfermedades simples como la gripa o el dolor de garganta también pueden contribuir en ello, ya que por malestar preferimos hacer un receso en la toma de líquidos. Inclusive existen ciertos tratamientos con fármacos que contribuyen a que las ganas de orinar sean más frecuentes, en comparación con una persona sin este tratamiento siendo también un factor de riesgo a la hora de un episodio de deshidratación.

Las complicaciones de dichas situaciones de riesgo pueden terminar en verdaderas complicaciones, que sí o sí deben ser evitadas. Algunas de ellas son:

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CHOQUE HIPOVOLÉMICO

Esta es una de las complicaciones más serias que puede traer la deshidratación, pues puede poner la vida de una persona en riesgo. Esta consiste en el bajo volumen sanguíneo en el cuerpo, ocasionando baja presión arterial y aún más grave una disminución notoria en la cantidad de oxígeno en el organismo.

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GOLPE DE CALOR 

Se trata de no hidratar al cuerpo correctamente mientras se realiza una actividad que requiera esfuerzo, muchas veces en condiciones ambientales fuertes que aceleran el proceso de deshidratación y ocasionan lesiones como calambres musculares hasta la pérdida de conciencia.

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CONVULSIONES

Normalmente la comunicación entre células se realiza gracias a señales eléctricas, que a su vez se pueden realizar gracias a los electrolitos (potasio y sodio) elementos que durante un episodio de deshidratación suelen perderse. Esto hace que exista una confusión en las señales eléctricas provocando espasmos musculares fuertes, como lo es una convulsión que puede o no resultar en la pérdida de conciencia.

Es por esto que una de las principales prioridades al enfrentarse a la deshidratación, es contrarrestarla, en especial con bebidas elaboradas específicamente para equilibrar los líquidos y elementos que el cuerpo necesita para su sano funcionamiento. Tomar agua en todo momento es vital para mantener el cuerpo en un balance, sin embargo, cuando los factores de riesgo entran en juego es importante definir si el organismo necesita de soluciones especializadas para afrontar dicha deshidratación.