SITUACIONES QUE CONLLEVAN A LA DESHIDRATACIÓN

Existen actividades en situaciones especiales que pueden afectar los niveles de hidratación en el cuerpo, uno de ellos es el factor climático, ya que las altas temperaturas y la humedad ambiente tienen una relación directa con los niveles de hidratación en el cuerpo humano, puesto que el mecanismo de autorregulación de la temperatura corporal se basa en la sudoración y la evaporación de este. Todo con la intensión de generar una sensación de frescura que contrarreste el calor ambiente. Ahora, es importante saber que lo anterior es solo el primer nivel que el cuerpo tiene para adecuarse a la temperatura ambiente y que este, por más sencillo que sea, requiere un desgaste en los líquidos esenciales del cuerpo y sus electrolitos, ahora el desgaste llega a ser mucho mayor cuando durante condiciones de extremo calor y humedad se desarrolla una actividad que requiera y produzca bastante energía, como por ejemplo practicar alguna actividad de alto rendimiento en estas condiciones y la duración de esta bajo esas condiciones. Una manera de conocer qué tanto ha avanzado la deshidratación en el cuerpo al desarrollar las actividades en las condiciones ya mencionadas es saber nuestro peso antes de iniciar y luego ver si hay un cambio en este, ya que sí es así, es importante recordar que esa es la cantidad de líquidos y sales minerales perdidas, que para evitar dejar que la deshidratación tome ventaja es importante beber agua constantemente. Sin embargo, cuando el agua no es suficiente y la hidratación no es tan rápida como para combatir los efectos de la deshidratación, una solución de rehidratación oral puede ayudar a la pronta recuperación.

AGUA DURANTE LA GRIPA

La razón de tomar líquidos a diario es sencilla: debemos evitar la deshidratación. Cuando estamos enfermos nuestro cuerpo necesita eliminar todas las toxinas y es común presentar fiebre, diarrea o vómito. De ahí la importancia de beber agua en abundancia, ya que todos estos problemas hacen que el organismo pierda mucha agua. Sin embargo, el consumo de líquidos también tiene otros efectos positivos; por ejemplo, este ayuda a evitar que las secreciones llenen las vías respiratorias superiores e inferiores facilitando una mejor respiración la cual es uno de los problemas más comunes durante una gripe.